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ENTRANDO EN LA REALIDAD
Respetando la capacidad de los seres humanos
Ken Smith
Spring 2003

 

kennethleson@earthlink.net

Tener intimidad con alguien significa conocer a esa persona o a ese ser sin guardar todo el conocimiento para uno mismo. Significa entrar en una relación donde uno no sabe exactamente lo que está pasando, donde uno no decide unilateralmente lo que está pasando. Si su punto de vista es el único que a usted le interesa, entonces no habrá intimidad.
~Reb Anderson, Siendo recto.

El diálogo es el encuentro entre [los seres humanos], con la mediación del mundo, para darle un nombre al mundo. Por lo tanto, el diálogo no puede ocurrir entre aquellos que quieren darle un nombre al mundo y aquellos que no quieren que esto ocurra. Entre aquellos que le niegan a otros el derecho a hablar, a decir sus propias palabras y aquellos a quienes su derecho a hablar se les ha sido negado.
~ Paulo Freire, Pedagog
ía del oprimido.

Hace unos aZos, la Coalición de la vivienda de Delaware, agregó una oración importante a la manifestación de su misión. Esta es:

Estamos comprometidos a ayudar al crecimiento y a la prosperidad a largo plazo de los constituyentes de las organizaciones que tienen sus raíces en las organizaciones del pueblo que desarrollan su poder; sus propios miembros que resuelven los problemas y sus líderes que trabajan juntos para cambiar las condiciones que les impiden obtener viviendas asequibles dentro de sus medios económicos, seguras y decentes.

Esta oración refleja la conclusión a la que llegaron los miembros de la junta de directores de la Coalición de la vivienda de Delaware. Que las limitaciones del abogar por sí misma prevenían a la organización y a su membresía el tener la clase de efecto en las viviendas seguras, decentes y obtenibles que ellos deseaban tener. Mucho de nuestro esfuerzo, como un grupo de personas dedicadas a mejorar las posibilidades de viviendas de los más vulnerables, se inclina en la dirección de cumplir esta parte de la misión, por que es la fundamental de nuestro trabajo, como lo entendemos ahora nosotros.

Una de las cualidades de un buen organizador es el saber escuchar, el invitar a la gente que espera ayuda a que se organice, a que piense y hable. Un artículo reciente en el Trabajador católico, recordando al padre Rutilio Grande, uno de los primeros sacerdotes en ser asesinado por los escuadrones de la muerte en El Salvador, habla de esta cualidad. Una mujer que lo había conocido dice que él le preguntó lo que ella pensaba. Y ella le contestó que esta era la primera vez que algo así le había pasado a ella.

Escuchando e invitando a aquellos más afectados por la falta de vivienda segura, asequible y obtenible a pensar y a investigar y a hablar sobre la situación, no sólo nos convertimos en mejores abogados, ni tampoco lo hacemos por que ellos verdaderamente tienen cosas muy buenas para decir. Más que nada, hacemos esta invitación por que de otra manera, nosotros no entenderemos y no haremos los cambios que necesitamos hacer en nosotros mismos. Hacemos este esfuerzo no sólo para luchar contra otros los cuales nosotros consideramos que son injustos, sinó también para luchar contra lo que encontramos ser injusto dentro de nosotros mismos.

Nosotros sabemos que debemos continuamente hacer el trabajo que nos permitirá entrar en intimidad con la realidad de aquellos que están en el fondo del mercado de la vivienda y del lado negativo de la curva del poder. Si no hacemos este trabajo, entonces estamos expuestos a la actitud opresiva que ve al pobre y al privado de poder como objetos de asistencia, problemas que nosotros debemos resolver. Una vez que sucumbimos a esta mentalidad, hemos dejado de tratar a las personas como seres humanos y hemos abandonado el tratar de entender.

Esta invitación a los que están marginados a identificar ellos mismos sus problemas y a concebir la manera como actuarán para resolverlos es muchas veces interpretada erróneamente por algunos en la comunidad que encuentran las palabras y sus acciones ásperas e injustas. Este es un tema que existe constantemente en las relaciones entre nosotros y algunos oficiales de la vivienda, gerentes profesionales, y otros. Nosotros les parecemos, ellos dicen, que estamos alentando y apoyando pensamientos, palabras y acciones daZinos e irresponsables. Pero encastrados en esta crítica a veces se encuentran temas no manifestados. Uno de los más prevalecientes de esos temas es el de que él que posee controla, que posee la propiedad y tiene el poder debiera tener una latitud que el pobre supuestamente no debiera tener.

Esto a veces es expresado abiertamente por un servidor público por instancia, diciéndole a una inquilina que no hay razón por la cual ella necesita saber los hechos particulares o entender una regulación específica aún cuando es evidente que la inquilina ha demostrado que lo entiende.

Esto también es manifestado por la omisión en el comportamiento del representante de la compaZía de gerencia de la vivienda, por ejemplo, que le dice a un grupo de inquilinos ancianos que están tratando de organizar una organización democrática de residentes, que ellos necesitan empezar a pensar en mudarse.

Así este tema, aunque de él no se hable, es el de que a aquellos que no tienen poder es necesario mantenerlos quietos y mudos. El tema es dominar. La implicación es que el inquilino con mente inquisitiva o los ancianos con el deseo de organizarse están viviendo precariamente y deben permanecer como objetos pasivos de la agencia de otra gente, y no convertirse en agentes propios, que se representen a ellos mismos. Como dice Paulo Freire «La conciencia de opresor tiende a transformar todo lo que lo rodea en un objeto de dominación. La tierra, la propiedad, la producción, las creaciones de la gente, la gente misma, el tiempo – todo es reducido al estado de objetos a su disposición.»

Esta dominación social, política y cultural lleva a situaciones en las cuales oficiales elegidos piensan que está bien conducir vistas públicas sobre tópicos de rentas de la vivienda donde hablan pero no escuchan.

Esta mentalidad dominadora conduce a situaciones en las cuales un dueZo puede abandonar un contrato público dejando así cien familias más sin permanencia en sus viviendas económicamente asequibles. Y en el proceso de ayudarlos, los inquilinos son sometidos a un chequeo de antecedentes criminales, entrevistas imprevistas que son obligatorias y sugerencias de los que los están ayudando de que deberían mudarse.

Esta mentalidad de dominación conduce a situaciones en las cuales es aceptable crear viviendas para personas de ingresos mixtos en Wilmington donde un barrio de viviendas para personas de ingresos muy bajos es arrasado y encuentra igualmente aceptable el que se opongan a crear los mismos tipos de viviendas para personas de ingresos mixtos en áreas más remotas y más afluentes del condado.

Esta mentalidad de dominación lleva a situaciones en las cuales administradores de parques para casas manufacturadas han actuado con impunidad para crear nuevas reglas para los parques e imponer nuevos precios para entrar a los parques a su propio albedrío.

Esta mentalidad de dominación procura, cuando una mujer lisiada y sin hogar habla sobre su incapacidad para encontrar vivienda apropiada, encontrar razones para decir que ella misma es culpable de su situación, sin embargo, esta mentalidad no procura con igual esmero investigar a la compaZía de administración que tiene unidades subsidiadas para las cuales ella cualifica, para las cuales ella ha llenado solicitudes, y a las cuales se le ha negado acceso por casi un aZo.

Esta mentalidad de dominación ve la solución a barrios destruidos, arruinados, y a inquilinos maltratados en disciplinar a la gente para que se convierta en dueZos de casa tradicionales, tomando la ruta individualista hacia la salvación. No ve esperanza en otras formas sociales de propiedad que empieza con el reconocimiento de que la salvación debe ser colectiva o que no la haya. Ve a los dueZos verdaderamente como DueZos de la Tierra, terratenientes, dejando al individuo con la única esperanza de convertirse en su pequeZo propio SeZor.

Las acciones que se llevan a cabo con esta mentalidad son muchas veces recibidas por la gente vulnerable que son el objeto de estas acciones, como arbitrarias, dictatoriales que les quitan el poder, y alienadoras. Estas acciones son vistas por ellos como prejuicio de clase y de raza, muchas veces – con condescendencia. Como Sadie Nance, presidente de la Asociación de inquilinos de todo el Estado de Delaware, dice «Es intolerancia social.»

En la Coalición de vivienda de Delaware, nosotros respetamos la capacidad de los seres humanos de saber y de cambiar su propia realidad. Nosotros reconocemos que esto es la verdad de toda la gente, y que los pobres, los que no tienen poder y viven precariamente no están desprovistos de esta capacidad y pueden trabajar juntos para cambiar las condiciones que les impiden obtener vivienda segura, decente y a su alcance económico. Mientras que la mentalidad de dominio, compuesta de los afluentes de nuestra existencia colectiva, impregna nuestra forma de vida; nosotros con entusiasmo procuramos permanecer libres de este esta forma de pensar por que nosotros sabemos que no conducirá a soluciones para la vivienda porque no abraza ni nutre la liberación humana.

 Delaware Housing Coalition | www.housingforall.org